Testimonios

Despertar a una vida feliz

Mi nombre es Patricia, quisiera compartir mi experiencia de vida antes y después de haber encontrado esta meditación.

ANTES

Desde pequeña siempre me sentí muy insegura frente a las personas, sin embargo como me iba muy bien en el colegio me acostumbré rápidamente a tener cierta reputación y a obtener el cariño y admiración de la gente a través de mis logros.

Siempre sentí que era mi deber mejorar la situación económica en la que yo sentía que se encontraba mi familia. Con el correr de los años logré una buena carrera, un buen trabajo, y con ello vino la seguridad económica. Sin embargo esto no era suficiente, seguía sintiendo un vacío en mi corazón, algo que no me dejaba ser feliz completamente, y bueno quién es feliz cien por ciento! me decía a mi misma.

Fue ahí donde comenzó mi búsqueda para llenar el vacío interno, probando un poco de cada cosa que se me iba presentando, como la práctica de yoga, reiki, deporte, flores de Bach, psicólogo, libros de autoayuda, volver a la iglesia, tratar de entender la biblia, etc. Saltaba de una cosa a otra, encontrando alivios temporales. Mis amigas me decían que cuando tuviera un hijo sería completamente feliz, pero yo no compartía la idea de poner el peso de mi felicidad en otro ser, que ni siquiera había nacido.

Durante los últimos años, me enfoqué casi por completo en mi carrera pensando en que la realización profesional podría suplir este vacío. Lo que logré fue estresarme a tal punto de que mi cuerpo enfermó. Además, sin importar con quién estuviera, me sentía profundamente sola, lo que me tenía en un estado de ánimo muy bajo. Una noche al llegar a casa después del trabajo, me encontré con un folleto de meditación en la recepción del edificio donde vivo, y lo tomé decidida a probar con la meditación, aunque no tenía la menor idea de qué se trataba. Cuando llegué al centro local me sorprendí con tanto cariño que me brindaban sin conocerme, no tenía que ganármelo, sólo me lo daban. Cuando me explicaron el método de meditación, lo encontré muy lógico y fácil, así es que comencé, compartiendo mi tiempo entre el trabajo y el centro. A los pocos meses mi pareja también comenzó a meditar, tal vez intrigado por saber qué había de especial en esto que me hacía volver muy tarde a casa cada noche.

DESPUES

Conforme iba avanzando en la meditación me iba dando cuenta de lo equivocada que había vivido, que todo lo que había sucedido en el pasado y las preocupaciones del futuro nunca habían tenido sentido. Así que decidí en poner todo mi empeño y dedicarme por entero a la meditación, por lo que dejé mi familia y mi trabajo y, alentada por los asistentes del Centro, viajé a Corea. Ahora puedo ver que el orgullo con el que crecí y la constante búsqueda de aceptación, de reconocimiento y de amor sólo daban cuenta de lo autocentrada que había vivido, hasta el momento el mundo giraba alrededor mío, y que un gran sentimiento de inferioridad era la raíz de todo esto. Aunque siempre me consideré generosa con las cosas materiales, logré ver que con los años había acumulado un gran apego al dinero, por el temor que sentía frente a la posibilidad de no contar con éste en un futuro.

A medida que iba limpiando mi mente, comprendí también por qué sucedió cada acontecimiento de mi vida, encontrándole sentido a todas las cosas. Cuando llegué al cuarto nivel de meditación algo mágico ocurrió, y por primera vez tuve la certeza de que nunca había estado sola, que Dios se encontraba en mi corazón. Experimenté una tranquilidad tan grande como nunca antes, de ahí en adelante mi estado de ánimo mejoró considerablemente, sintiéndome en una especie de “estado de felicidad” permanente, y nunca más volví a llorar por sentirme triste o sola, lo que antes era muy común en mí. Ahora dedico cada día a restar, de acuerdo al método que nos entregaron, uno por uno cada pensamiento inútil que he guardado en mi mente todos estos años, y puedo sentir que cada vez la mochila que cargo en mi espalda se va haciendo más liviana. Pensar actualmente en mi vida de hace un par de meses atrás es como recordar una vieja película que vi muchas veces, por lo que cada vez se hace más borrosa y ya no tiene sentido volver a verla una vez más.

Tengo mucho que agradecer a los asistentes del centro de meditación de Chile, porque siempre me alentaron a seguir, con su amor, su alegría, su positivismo, muchas gracias a la vida que me guió hasta aquí, gracias al método de meditación que ha cambiado y sigue cada día cambiando mi forma de ver las cosas. Ojalá que todas las personas pudieran experimentar lo que yo he vivido, ya que la felicidad en esta vida es posible.

Patricia Toro / Santiago de Chile
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Regalo de la Vida

Me cuestionaba sobre el rumbo de mi vida. Comencé a dudar sobre el verdadero propósito de la vida: ¿venimos a este mundo a construir una fortuna material?, ¿nos llevaríamos algo de esto al morir?

Tenía demasiado estrés al estudiar en una universidad tan demandante como la Universidad Nacional Autónoma de México, pero pensaba que era normal ya que todos mis compañeros vivían de la misma manera; tenía insomnio porque pensaba mucho sobre mis deberes escolares y mis planes a futuro; vivía con mucha ansiedad al pensar cómo poder conseguir mis metas. Mi salud se fue deteriorando notablemente debido al estrés. No lograba conseguir ni un momento de paz y me seguía cuestionando sobre el verdadero propósito de vivir.

En el 2010, recibí el regalo más grande de mi vida: conocí esta meditación. Asistí al seminario ofrecido por el fundador, escuché atentamente con una mente abierta aunque no pudiera entender claramente qué lograría con la meditación. Al poco tiempo de meditar, recibí el alivio que estaba buscando, dejé de tener pensamientos innecesarios que atormentaban mi cabeza y pude concentrarme mejor en mis proyectos del presente, pude mejorar mi rendimiento escolar. Pasé de estar pensando siempre en el futuro a apreciar las oportunidades que se me daban en el presente. Comencé a valorar más las cosas del día a día y a las personas que me rodean. Conforme fui avanzando en la meditación, me di cuenta de lo egoísta que fui al pensar sólo en cómo realizar mis expectativas en la vida, pude ver que esto fue lo que me llevó a alejarme de mis seres queridos, de mi familia y amigos. No había logrado visualizarlo porque vivía atrapada dentro de un sueño, del que no fui consciente hasta que desperté.

Ahora, al haber concluido todos los niveles de Meditación y haber encontrado mi mente verdadera, siento la necesidad de retribuir aunque sea una pequeña cantidad del enorme regalo de vida que me dio este método. Quiero que mucha gente conozca el verdadero propósito de la vida, aquél que no se encuentra en cosas materiales ni atado a los anhelos o expectativas que uno espera del mundo, sino en encontrar el camino a hacerse uno con el mundo mismo; este camino se encuentra en esta meditación.

Viri / Mexico
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Redescubriendo la felicidad

Cuando tenía 12 años mi familia y yo estuvimos en un gran incendio en el que murieron más de 300 personas, entre ellas mi papá y una de mis hermanas. A partir de ese momento nada volvió a ser lo mismo. De un día para otro mi vida tal como la conocía se había evaporado y consigo se habían ido todos mi sueños y mi felicidad, dejándome con una gran sensación de impotencia e injusticia.

Desde ese momento viví la vida con mucha tristeza, sin poder aceptar lo sucedido. Lloraba mucho, me preguntaba ¿Por qué sucedió esto? ¿A dónde se han ido mis seres queridos? ¿Por qué ellos y no yo? ¿Cuál es el sentido de mi vida? Me sentía enojada con Dios. Dentro de mí solo había sufrimiento, era muy nerviosa, pesimista y siempre estaba estresada. Tenía muy mal carácter, era orgullosa y creía que solo yo estaba en lo correcto, pensaba solamente en mí y nunca en los demás, por eso siempre terminaba lastimando a las personas y esto me hacía sentir aún peor. Mi felicidad era momentánea y frágil.

A medida que pasaban los años cada vez le encontraba menos sentido a vivir de esta manera. pero no quería ir al psicólogo, ni me atraía ninguna religión porque había dejado de creer en Dios. No fue hasta los 23 años cuando empecé a meditar luego de haber escuchado la experiencia de una persona en la radio.

Desde el comienzo encontré súper lógica la explicación del origen de nuestro sufrimiento y me parecía genial que fuese algo personal e introspectivo sin intervención de la opinión de otra persona sobre mi vida ni mucho menos reglas sobre qué es bueno, qué es malo, qué hay que hacer y qué no. El primer cambio que sentí fue que pude empezar a dormir mejor, tenía menos pensamientos y por momentos me sentía feliz ¡sin motivo aparente! A medida que iba avanzando cada vez se me esclarecía más la mente y sentía un gran alivio. Empecé a ser mucho más atenta y empática con las personas a mi alrededor. Al desechar toda la carga que estaba llevando en mi mente, mi pasado dejó de atormentarme y empecé a disfrutar de mi presente, incluso a veces sentía que debía estar triste por algo que había sucedido, pero no lo estaba, porque eso que antes me hacía sentir mal ya no existía dentro de mí.

Todo el proceso por el que uno pasa haciendo esta meditación es sumamente gratificante porque uno se supera a sí mismo, encontrando la respuesta a todas sus preguntas y una paz y felicidad incomparables a lo que cualquier otra cosa te podría dar. Con esta meditación desarrollé mi espiritualidad, hice las paces con Dios y encontré el cielo dentro de mí. Ahora la felicidad me acompaña todos los días y me siento muy afortunada y agradecida con todo y con todos.

Natalia Valdez / Asunción
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Encontrar mi ser verdadero

Yo llevo meditando casi dos años. Empecé a meditar porque creo que como todas las personas yo siempre buscaba algo, un significado más profundo a las cosas. Quería entender que me pasaba y porque sufría mucho, estaba bajo mucho estrés, de hecho empecé a meditar después de una ruptura amorosa entonces estaba atravesando un duelo de una relación súper larga. No me sentía bien conmigo misma, aunque hacia de todo: ejercicios comía bien, siempre era muy autoexigente con eso de cuidarme en lo físico pero algo pasaba adentro mío que no cuadraba y sufría muchos dolores de cabeza, migrañas, así es como vivimos y pensamos que es un estado normal. Porque es lo que vemos todo el tiempo.

Cuando empecé a meditar el primer cambio que vi fue que pude dormir mejor  y luego con el paso del tiempo me di cuenta que esto era mucho más, que realmente era conocerme a mí misma, entender más sobre mí y mis heridas de la infancia que alguna vez pudieron afectarme. Normalmente buscamos distracciones, tenemos tanto miedo a sentir dolor y automáticamente queremos hacer algo, entonces si siento dolor  me tomo una cerveza o salgo de viaje, siempre estamos tapando con algo, en vez de profundizar en ver de donde viene ese dolor y normalmente viene desde chicos. 

Con la meditación llegas a profundizar y conocerte a ti mismo sin escapar. Lo más importante para mi es que el ser humano pueda conocerse a sí mismo y entenderse. Yo quiero vivir bien los años que tenga por vivir, quiero estar presente y no estar sufriendo todo el tiempo por cosas imaginarias. Y eso es lo que la meditación hace, poder entenderte a vos mismo y que puedas soltar toda esa carga y preocupación. También la meditación me ayuda mucho para poder ayudarle a mi familia otra vez, para poder transmitirle cosas buenas y no solo problemas, porque problemas hay demasiado, vos prendes la televisión y todo es problema. Entonces cuando uno sale de ese círculo vicioso realmente podes ayudar en la sociedad, podes transmitir cosas buenas, y eso es lo más importante, poder vivir de esa manera. Por eso les invito a todos a que prueben, acá perdés estrés, sufrimiento y carga. Perder es ganar. Es una victoria poder deshacerte de todo eso.

Johana Franco / Asunción
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testimonio de Cayetana

Sanando mi cuerpo y mente

Había empezado esta meditación porque estaba enferma, sentía mucho dolor por un problema de columna, me deprimía de tanto dolor. Mi esposo ya meditaba y siempre me decía que vaya a meditar con él, yo nunca le di importancia hasta que un día decidí ir. A una semana de haber empezado ya me di cuenta de que era algo increíble, a medida que más meditaba más me gustaba, hasta llegó un momento en que no quería ir más a mi casa, me encantaba estar en el centro, cosa que hasta hoy día es así pero lamentablemente por la pandemia no nos podemos reunir más.

En dos meses llegue al último nivel, pero tuve que dejar un tiempo por una cirugía delicada en la columna. Luego volví a hacerme otra cirugía, dejé de meditar nuevamente y en ese tiempo falleció mi esposo. El cielo se nos vino encima a toda la familia, para mí la vida no tenía sentido, no quería vivir más, con todas mis hijas caímos en depresión.

A los 15 días de la muerte de mi esposo decidimos meditar de nuevo y encontré la salvación de mi alma, salí de la depresión y de todo lo que me carcomía en ese momento. Desde entonces no dejé más de meditar, en esta pandemia ni un día dejé de meditar y ni un poquito me afecta quedarme encerrada por la cuarentena, al contrario, yo me aferro a mi meditación y cada vez estoy más sana, ahora no me duele nada, estoy bien, estoy feliz gracias al método de esta meditación. Por eso, mis queridos hermanos que han leído esta pequeña historia, anímense a experimentar esta maravilla que se nos ofrece, no se van a arrepentir, se lo digo yo que ya he experimentado hace tiempo y siento en carne propia los resultados.

Cayetana Maidana / Asunción
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